Calidad del Aire Interior. Un año de pandemia

Cada día sabemos más y entendemos menos A. Einstein

Se cumple un año de pandemia por SARS-CoV-2, un año donde, si bien el sector médico ha hecho una labor titánica, ha redoblado sus esfuerzos, ha conocido mejor al virus, ha creado vacunas, está en camino de crear fármacos y de paso ha salvado la vida a muchísima gente, el resto de la sociedad ha sufrido una pandemia de ignorancia, desorden, desobediencia y pataleta que nos ha dejado retratados.

No hemos entendido nada.

Sabemos que nos encontramos en una situación en la que la única que nos puede salvar es la ciencia, pero dan soluciones muy complicadas, nos dicen que nos quedemos en casa y que no estemos en lugares de riesgo, que nos pongamos molestas mascarillas y que estemos en lugares ventilados. No entendemos que estas son las únicas soluciones de que disponemos y las que nos llevarán a salir de la pandemia.

Sabemos que el virus se contagia por el aire, aunque se ha tardado mucho en reconocerlo, pero aún no entendemos que los ambientes en los que pasamos nuestras vidas deben ser ventilados, vivir en ambientes tan limpios como podamos. Las razones para no hacerlo, dificultades arquitectónicas, complejidad de la instalación…en resumen, cuestiones de presupuesto. Dinero contra vidas.

Los sectores implicados en la ventilación se desgañitaron por indicar las formas correctas de ventilar, los caudales necesarios (que nadie me hable de renovaciones/hora…) y solo hemos entendido un número, un “6” sin alma ni base ni criterio.

Sabemos que las concentraciones de CO₂ nos indican si una sala está bien ventilada o no y no entendemos que no sabemos medir está concentración, no entendemos que hemos dejado de aprender, no entendemos que nos lo creemos todo.

Sabemos que queremos a nuestros mayores y a nuestros hijos, que lo son todo para nosotros, pero antes de gastar dinero en una instalación de ventilación correcta preferimos confiar en cualquier equipo mágico que indique en una caja con colorines que filtra al virus sin ningún tipo de homologación ni certificación. Y además nos lo creemos y no entendemos que creamos falsas seguridades, relajación, expectativas de defensa que solo están en nuestra mente. Y nos conformamos con criterios vacíos y sin ningún respaldo de que si abrimos 10 minutos o abrimos 15, que si medio abierta o medio cerrada. No entendemos que nosotros somos las fuentes de aerosoles, que si respiramos debemos ventilar y respiramos todo el día.

Sabemos que el uso de la mascarilla es imprescindible para minimizar las posibilidades de los contagios, pero no entendemos que tienen que ser mascarillas con certificados, mascarillas con ensayos y test adecuados para asegurar su funcionamiento. Tampoco entendemos que deben colocarse con corrección para que realmente cumplan su misión.

Sabemos que la luz UV-C tiene poder germicida, es capaz de desactivar al SARS-CoV-2 y a muchos más patógenos, pero no entendemos que si la luz UV-C no es la adecuada, esta puede generar ozono (O₃) si no está correctamente calibrada puede hacer más daño en nuestros pulmones de lo que podemos imaginar. Y pensar que a alguien se le ocurrió emitir ozono dentro de las salas con presencia humana o aplicarlo tras la limpieza de los coches, ¿cuánto dura ese ozono en el habitáculo de su coche?, … hasta 3 días (Fuente INSST).

Sabemos que la calidad de aire interior es fundamental, ya sabemos que es IAQ y CAI, pero no entendemos que Madrid es la ciudad europea con más muertes por NO₂ y que Barcelona es la más contaminada por emisiones de SOx por cruceros. No entendemos que ese aire es irrespirable en las calles y que no podemos inyectarlo en nuestras salas sin más, se debe tratar adecuadamente, porque los coches y los cruceros deben seguir circulando.

Sabemos que tenemos en el ambiente formaldehido, justo debajo de nuestras manos y teclados, a medio metro de nuestras narices y no entendemos que la exposición continua es acumulativa en nuestros organismos.

El listado es infinito, no lo vemos, pero el aire está lleno de sustancias, casi ninguna inocua…

En KEYTER como fabricantes de equipos de climatización, control de la temperatura, humedad, ventilación, calidad del aire son nuestro compromiso con la sociedad, con nuestros clientes y los usuarios de nuestros equipos. Seguimos trabajando, estudiando, innovando para proponer las mejores soluciones de Calidad del Aire y Calidad del Ambiente Interior.

Entendemos que es nuestra obligación concienciar a todos los sectores de la población de la importancia de aplicar todo lo que sabemos, de invertir en equipos que realmente nos ayuden a mejorar la calidad del aire que respiramos, no sólo frente al virus sino también frente a todos los agentes que pueden suponer un daño para nuestra salud.

Equipos roof-tops, todo aire exterior, Unidades de tratamiento de Aire, tecnología AirSanit de filtración y purificación del aire frente a virus y bacterias, tenemos las herramientas y ha llegado el momento de empezar a asegurarnos que los lugares que ocupamos cuentan con ellas.

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